¿Qué es lo que quieres?
¿Porqué esto?
¿Porqué esta imagen?
La verborrea que sale de mis entrañas, no cansa ni gasta la emoción de pensar que, quizás, diga algo fundamentalmente esencial. El autómata que traigo dentro –que soy–, aspira ser más grande que mi razón. Es, entonces, este sentido intuitivo el que empuja con vehemencia mi espíritu más antiguo y primitivo. Es, simplemente, que quisiera que floreciese por encima de cualquier lógica. Es una confianza en el auge más animal. Es, sencillamente, la transparencia de redescubrir que soy inherente a la naturaleza, al cosmos; a mí naturaleza, a mi cosmos.
¿Porqué separamos con tanta fuerza?
Es la integración de un objeto universal el que nos hace ser enormes, pero no corresponde en la superficie, corresponde dimensionalmente al interior. Tenemos que alimentarnos con nuestra vida. Parafrasendo a Juan Rulfo: cada suspiro, es un puño de polvo de vida que se nos arrebata.
Hay que hablar entonces, de la tierra, de las piedras, del espacio, los insectos, de los árboles, y de todo aquello que es fundamentalmente esencial, así como la luz.
La perspectiva de la imagen primitiva es un volver a esa inconsciencia de manera consciente; y generar un ciclo de continuidad con alternancia en dos puntos.

-Balance entre caos y simetría. El punto intermedio para representar con un sentido universal.
